El locazo de Rolando de la Rosa convocó a un montón de gente a participar en un proyecto que sólo pudo surgir de un espíritu bueno: “ante la apremiante situación económica de la República Árabe Saharaui Democrática, los niños y las niñas saharauis han decidido ayudar a los adultos exportando tres cosas que tienen como sus grandes tesoros, los han heredado de sus ancestros y los quieren compartir con todo el mundo, estos tres tesoros son: la imaginación, la poesía y la arena del Sahara. ¿Cómo lo quieren hacer? Ellos llenarán botellas con la sagrada arena del Sahara, colocarán un instructivo para armar un castillo de arena en particular con un poema y un dibujo. La etiqueta dirá: ‘Castillo de arena del Sahara para armar’”. Además, Rolando parte hoy al desierto para armar allá “el Caballo de Troya Saharaui”, que llevará una imagen de Benito Juárez y su lema más conocido. Suerte, Rolando, y va mi colaboración, que se titula A un niño saharaui:

Sueña con tu país, con tu desierto en donde alumbra el sol a gente buena; sueña con tu familia, que ya estrena capital, avenida y aeropuerto.

No dejes de soñar. Sueña despierto que, ya pasada la agresión ajena, un castillo construyes en la arena y un país soberano en el desierto.

Patria tendrás. Tu patria independiente se alzará bajo el sol, bajo su brillo, con un cimiento sólido y profundo.

Mucha arena tendrás: la suficiente; que si hoy tu mundo cabe en un castillo, en tu patria mañana cabrá el mundo.

Castillos de arena del sahara