Artistas contemporáneos denuncian el olvido de los saharauis en ARTifariti 2008


Artifariti 09 Dic, 2008


Ha ocurrido por segunda vez en Tifariti, la capital del Sahara liberado por el Frente Polisario, situada a sesenta kilómetros del muro minado de 2700 kilómetros construido por Marruecos para separar en dos el territorio saharaui y en una franja libre -aunque en estado de alerta- ubicada entre el exilio argelino y el sometimiento a la ocupación alauita.

Un importante grupo de artistas españoles, latinoamericanos, argelinos y saharauis se reunía en ARTifariti 2008, los encuentros organizados por el Ministerio de Cultura de la República Árabe Saharaui Democrática ASD y la Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui de Sevilla, para denunciar la situación de olvido y abandono internacional que sufre el pueblo saharaui y la ocupación ilegal de su tierra por parte de Marruecos. El aislamiento, el expolio de sus recursos naturales, el exilio obligado, las duras condiciones de vida y las nulas posibilidades de desarrollo fueron objeto de la reflexión de las diferentes propuestas artísticas cuyo fin último es reivindicar el respeto a los derechos humanos y de los pueblos.


El arte funcionó como arma de denuncia y reflexión, anunciando los creadores participantes en ARTifariti 2008 que no permanecerán indiferentes ante el atropello que sufre el pueblo saharaui. Después de conocer de primera mano a habitantes de Tifariti mutilados por las minas y de convivir durante los encuentros con las mujeres que huyeron hacia el exilio bajo las bombas de napalm y fósforo que lanzó el ejército alauita hasta el mismo día de la firma del alto al fuego se comprometieron a hacer de altavoces de su causa e intentar situarla en el centro del debate en Occidente.


En la misma semana de la firma en Oslo de un acuerdo internacional para la prohibición de las bombas de racimo, Federico Guzmán realizaba en Tifariti ante la sede de la ONG que las desactiva, Land Mine Action, una obra denuncia y, a la vez, catálogo didáctico de los distintos tipos de bombas existentes en la zona. Junto a Federico Guzmán y su e-mula Taína, su creación para ARTifariti 2008, viajaban integrantes del sevillano Colectivo Naná, Pililli –la cantante de Moakara-, Carmen Carmona, Ricardo Garrido y Victoria Gil, que han trabajado diferentes propuestas procesuales basadas en la interacción con la comunidad saharaui y en la denuncia de su dramática situación.


La Premio Nacional Artes Plásticas Eva Lootz, que calificaba esta experiencia como “hermosa y dura, a la vez”, planteaba con su instalación “Luz para todos” la necesidad de promover el desarrollo del pueblo saharaui, a través de un programa de promoción de la energía solar, para mejorar sus duras condiciones de vida. El granadino Isidro López Aparicio permanecía 24 horas en un agujero de dos metros de profundidad, vestido con la Darraa, el traje tradicional saharaui, para denunciar el aislamiento que sufre este pueblo y, posteriormente, ascendía a una plataforma elevada desde donde regó agua atomizada a los asistentes para invitar a la comunicación y a la esperanza. La artista gallega Pamen Pereira le acompañaba en esta acción performática desde otro espacio adyacente, también vestida con la melfa, el traje de la mujer saharaui.


El Caballo de Troya Saharaui, la escultura realizada con restos de armamento por el mexicano Rolando de la Rosa y que porta las distintas resoluciones incumplidas de la ONU en favor del pueblo saharaui, será trasladada esta semana desde Tifariti hasta el muro, en un acto de denuncia pública encabezado por el presidente de la RASD, Mohamed Abdelazid, y los refugiados de Tindouf que quieren que el mundo conozca la existencia del invisible muro de la vergüenza.


El agujero azul de energía del gallego Fernando Casás, la mujer saharaui de cerámica de la peruana Rosamar Corcuera y el mapa de pistas del Sahara Occidental bordado en tela por la argentina Claudia Martínez, ambos proyectos ejecutados con mujeres saharauis; la intervención de los artistas argelinos sobre la que fue Casa de España durante la colonia, ahora destruida por las bombas; el taller de serigrafías de Alonso Gil, que ha vestido a todos los participantes con reivindicaciones por un Sahara Libre; las siluetas de saharauis en actitudes cotidianas después de un añorado regreso a casa de Ana Olías; la instalación de milagrosas gotas de lluvia -de cerámica, en este caso- en una talja, el árbol del desierto, de Ángeles Benítez; La Sombra del Gnomon, una mano que denuncia el expolio de los recursos naturales del Sahara Occidental por parte del ocupante marroquí, creada por Guillermo Roiz; El esperanzador y colorista paraíso que ha dejado en Tifariti María Ortega, el mar que ha devuelto la canaria Nuria Meseguer a los saharauis; las reveladoras cartas saharauis escritas por La Hostia Fine Art de Tifariti-Madrid-Tifariti… y, como no, las obras de los pintores saharauis, en las que reafirman su identidad y su lucha, han dejado su impronta en el territorio Liberado por el Frente Polisario con la intención de promover la libertad de su pueblo y presionar para que se cumpla la legalidad internacional.

Martes, 09 Diciembre, 2008

 

Tuesday, April 3, 2012

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